Ante todo hay que aclarar que los lácteos no son todos igual de recomendables y que, aunque son una buena fuente de calcio, existen alimentos más ricos en este y más saludables como el brócoli, las avellanas, las almendras y los higos secos.

El modo de consumirlos preferible es semidesnatados porque enteros tienen un exceso de grasa «mala», la saturada y desnatados no se absorbe la vitamina D y habría que suplementarla. Sin embargo, si se está perdiendo peso o luchando contra un cáncer que provoque el síndrome de caquexia-anorexia sería preferible consumirlos enteros.
Lo ideal es tomarlos al desayuno y a la merienda, pero nunca como sustituto del postre (fruta), sino en todo caso combinados con esta. El queso puede ser un segundo plato en la cena como sustituto de la carne.
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